El banco II (el retorno)

He vuelto al banco. El aviso era concluyente*: “Como fiador solidario del contrato de leasing mobiliario …. y como consecuencia …. presenta un saldo …. 547 €  …. De persistir …. nos veremos obligados ….”. Clara no había podido dormir: “Otra vez igual. No hay manera de que esto acabe”.

La nueva interventora, muy amable, no quitaba la vista de aquel papel y asentía en fracciones de tiempo regulares, por lo que deduje que no me escuchaba. Finalmente, decidió hacerme esperar.
El vestíbulo era el mismo; el mobiliario no había cambiado. Saludé cariñosamente al sillón familiar, que pareció reconocerme. Poco después entró apresuradamente un policía. Una vez repuesto del susto inicial, preferí que pasara él primero y cederle mi turno, lo que agradeció sin grandes alharacas. Le contesté que cuando tuviera una multa le llamaría. “Mejor no”, respondió. De inmediato supe que he de revisar mi sentido del humor. En los últimos tiempos vengo observando que o no se me entiende y no me hacen caso o me toman directamente por gilipollas. Mi nuevo amigo me hizo un rápido retrato robot y pensó: “Mira este, un yayoflautas moroso”.

El despacho del director estaba igual. Los nuevos propietarios ni siquiera habían cambiado las litografías con flores. Son catalanes. Al director, en mangas de camisa, sin manguitos, encanecido, lo conocía de otro lugar, en otro tiempo y él, estoy seguro, no me recordaba.
“Su expediente… vamos a ver … es tan antiguo” murmuró mientra ponía en marcha su PC* [cerebro personal … recuerda: mi sentido del humor]. “No creo que esté aquí”. Su expresión era de repasar mentalmente fechas, lugares, contratos… “¿Me deja su carnet de identidad?”. “Está caducado”. Su semblante cambió de inmediato y noté que pensaba: “Mira este, un yayoflautas moroso”. Con mi DNI caducado en la mano, tecleó el número en su PC [sin asterisco, que no soy gilipollas] y obtuvo la información que necesitaba: “Vamos a ver… valor residual del leasing … 53 € … intereses de demora … comisiones de mantenimiento …. intereses de las comisiones de mantenimiento … mantenimiento de los intereses …. 547 €”. “¿Gavilá me ha dicho?” “¿2001?… es tan antiguo…”
Su cara estaba iluminada cuando exclamó: “¡Ah, sí… el fotógrafo!”
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Fotografiar bodas gitanas

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Ser un invitado en una boda gitana puede ser uno de los mayores placeres para un festero como yo, pero tener que hacer el reportaje de bodas ya es harina de otro costal.
El mundo gitano está de moda. Hace poco vi una serie documental sobre los gitanos ingleses aunque según algunas informaciones eran más gente trashumante que de etnia gitana. La pinta de casi todos era de ingleses blanquitos que se ponen rojos cuando les da mucho sol. Supongo que tantos años en las islas los ha mezclado definitivamente y había pocos que conservaban los rasgos característicos procedentes de la India. Por otra parte, el resto de tópicos de la etnia gitana si que estaban presentes.

Si os veis involucrados en el reportaje de bodas de una boda gitana hay varios puntos a tener en cuenta:

1. No importa el tiempo que habéis presupuestado. Siempre se hacen más horas.
2. Debes llevarte tarjeta de memoria de gran capacidad. La lista de invitados suele ser enorme y los novios quieren muchas fotografías.
3. Mejor llévate algo para ir comiendo de tanto en tanto. Lo necesitarás.

Antiguamente todos los matrimonios gitanos eran apalabrados por los padres de los novios a una edad muy temprana de acuerdo a la costumbre actual. La novia solía tener entre once y catorce años, mientras el novio contaba catorce o diecisiete. A los pocos años ya tenían varios hijos. En la actualidad son un poco más maduros pero siguen casándose da edades muy tempranas.

Vamos por partes, las bodas gitanas son fastuosas y como tales debes plasmar todo el destello del momento. Desde los ostentosos trajes de fiesta de todos los invitados hasta los elementos decorativos del banquete de bodas. Una muestra la tenemos en la famosa boda de Farruquito:

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A veces todo se entremezcla y te puedes encontrar vestidos como este con especial dedicación al mito de la virginidad gitana:

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El elemento más conocido y seguramente el que contaba con una importancia extrema en una boda gitana es la prueba de la virginidad de la novia. Actualmente hay cirujanos plásticos que realizan una perfecta reconstrucción del himen mediante una técnica conocida como himenoplastia con lo que supongo que en un futuro dejará de tener esa importancia para pasar a ser un elemento más del folklore de la boda gitana. Debe haber pocas gitanas que lleguen vírgenes al matrimonio pero todas pasarán la prueba.

Hasta hace bien poco los familiares de una joven gitana tenían la obligación de vigilarla para que no consumará el acto antes de la boda.
La prueba sobre la rotura o no del himen se realiza en casa del novio por medio de una especialista denominada juntaora o sicobari. Básicamente lo que se hace es introducir un pañuelo blanco en la vagina para romper el himen. Las manchas de sangre que se forman sobre el pañuelo son los que da lugar a que la fiesta siga.

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Lo de salir a la calle con el pañuelo es algo que no ya no se suele realizar. Esta foto puede quedar para la historia de la España profunda. Pero tendréis que hacer la foto si o si.

La última fotografía de Federico García Lorca

 La última fotografía de Federico García Lorca

Fue una de las últimas instantáneas en vida de Federico García Lorca. En su rostro, nada parecía vislumbrar el trágico final qu e le esperaba por culpa de una bala empeñada en truncar el futuro de la poesía en un instante. La fotografía, obra de David Seymour, es uno de los tesoros que acaban de ver la luz gracias al descubirmiento de la maleta mexicana, un equipaje integrado por tres pequeñas cajas de cartón con negativos sobre la Guerra Civil española pertenecientes a Robert Capa, Gerda Taro y Chim (David Seymour), tres de los mejores fotógrafos de guerra del siglo XX.

Gran parte de esas fotografías perdidas -en total eran más de 4.000 negativos- se puede contemplar en una exposición en el International Center of Photography (ICP) de Nueva York.

Al parecer, según afirma el ICP a través de un comunicado, la maleta se perdió en 1939, cuando Capa y Chim fueron obligados a huir de París hacia América. El material, que ya se daba por perdido, apareció milagrosamente en México en 1995 y, desde entonces, ha sido arduamente estudiado por parte de especialistas. Todos los negativos de la maleta mexicana fueron escaneados utilizando modernos programas informáticos y su contenido ha conseguido revelar nuevos y sorprendentes descubrimientos, dando lugar a un mayor entendimiento de la obra de estos tres importantes fotógrafos.

De los aproximadamente 4.300 fotogramas que se encontraron, se atribuye una tercera parte a cada uno: Chim (46 rollos), Capa (45 rollos) y Taro (32 rollos). Además, la maleta contiene dos rollos de retratos de Capa, Taro y sus amigos que se atribuyen al fotógrafo Fred Stein.

Capa, Taro y Chim se instalaron en el París de los años 30 antes de viajar a España para retratar los horrores de una guerra. Desde el bando republicano, acompañaron a los soldados para retratar las múltiples caras de un conflicto.

La maleta mexicana ha permitido sacar a la luz gran parte del trabajo de Chim, que tradicionalmenta había sido más desconocido que el de sus otros dos compañeros. Así, se puede ver su empeño por retratar la vida cotidiana en el bando republicano. Además, supo retratar mejor que ninguno a los protagonistas de esa guerra y, junto a la fotografía hasta ahora inédita de Federico García Lorca, aparecen otros nombres propios como los de Manuel Azaña o Dolores Ibárruri, La Pasionaria.

Muchos negativos pueden arrojar nueva luz sobre algunas de las historias más importantes disparadas también por Capa y Taro, aunque no se ha hallado ni rastro del negativo de la famosa Muerte de un miliciano republicano, que aún hoy muchos siguen pensando que se trata de un montaje.

Dos de las historias más importantes que protagonizan el trabajo descubierto de Capa se centran en las batallas de Teruel y el río Segre (14 rollos), así como de la derrota de los republicanos exiliados en Argelès-sur-Mer, en el sur de Francia (10 rollos).

Las instantáneas de Taro, en cambio, cuentan las batallas de Segovia y Brunete, ésta última reflejo del lugar en que encontró la muerte aplastada por un tanque.

La mayoría de los rollos hallados en la maleta han podido ser identificados a través de los nombres escritos a mano, de las iniciales que aparecen en las guías de la película y por las referencias con anteriores trabajos publicados. De hecho, los negativos hallados en los 56 rollos tienen una correlación directa con los apuntes que Capa, Chim y Taro tenían en sus libretas de trabajo.