Publicar un fotolibro es decidir qué imágenes permanecen
Durante mucho tiempo se ha confundido el fotolibro con una simple recopilación de fotografías impresas. Un álbum más cuidado, una autoedición elegante o una forma agradable de reunir imágenes dispersas. Pero un fotolibro no es eso, o no debería ser solo eso. Un fotolibro empieza cuando las imágenes dejan de presentarse como piezas aisladas y empiezan a construir un discurso.
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