La fotografía de… Gabriel Cualladó
Gabriel Cualladó (Massanassa, 1925 – Madrid, 2003) fue un fotógrafo que supo capturar la esencia de lo cotidiano con una mirada íntima y poética. Su obra, alejada de artificios, se centra en la humanidad de sus sujetos y en la atmósfera que los envuelve. En el centenario de su nacimiento, revisamos su legado y su particular tratamiento de la luz.
El Caravaggio de la fotografía
Cualladó ha sido apodado “el Caravaggio de la fotografía” por su magistral uso del claroscuro. Sus imágenes, en blanco y negro, juegan con las sombras y las luces para crear composiciones que trascienden lo meramente documental. Esta estética no solo aporta profundidad visual, sino que también dota a sus fotografías de una carga emocional y simbólica.
“El blanco y negro no elimina información. Elimina ruido visual para dejar solo lo esencial.”
Una mirada humanista
Miembro del Grupo AFAL y de la Escuela de Madrid, Cualladó se alejó de la fotografía costumbrista y buscó retratar la vida desde una perspectiva más personal y reflexiva. Sus sujetos, a menudo familiares, amigos o transeúntes, son captados en momentos de introspección o en escenas cotidianas que, bajo su lente, adquieren una dimensión casi metafísica.

Obra y legado
Su obra se encuentra en importantes colecciones y museos:
- IVAM (Institut Valencià d’Art Modern): Posee una extensa colección de su obra, incluyendo más de 180 fotografías y documentos personales. La exposición “Cualladó: archivo / obra” revisa algunos de sus grandes proyectos fotográficos entre los años 50 y los 90 e incluye una serie inédita cedida por la familia.
- Museo Reina Sofía: Alberga obras como “Vieja en la estación de Atocha (Madrid)”, 1957.
- Centro Niemeyer: Presentó una exposición antológica sobre el fotógrafo, destacando su trayectoria artística y su singular producción.
- Museo Thyssen-Bornemisza: La muestra “Cualladó. Puntos de Vista” fue la primera exposición de fotografía del museo, recogiendo el trabajo realizado por Cualladó en las salas del museo.
Conclusión
Gabriel Cualladó transformó lo cotidiano en arte, utilizando la luz y la sombra para revelar la belleza y la profundidad de la vida diaria. Su legado perdura en sus imágenes, que siguen inspirando a fotógrafos y amantes del arte.
