La fotografía de...

La fotografía de… Graciela Iturbide

Graciela Iturbide no fotografía para informar. Fotografía para comprender. Para comprender a los otros, a los lugares, a las tradiciones… pero también a sí misma. Su obra, profunda y ritual, no ilustra realidades: las habita. Y lo hace desde una mirada íntima, espiritual, arraigada en la cultura de México, pero universal en sus resonancias.

En 2025, la fotógrafa ha sido reconocida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, un galardón que no solo celebra su trayectoria, sino que pone en valor una forma de hacer fotografía que trasciende géneros, fronteras y épocas. Es un momento ideal para volver —o llegar por primera vez— a la obra de esta autora única.

“Para mí, la cámara es un pretexto para conocer.”

Más allá del documento

Formada en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de México, Iturbide comenzó trabajando como asistente de Manuel Álvarez Bravo, uno de los grandes maestros de la fotografía latinoamericana. De él aprendió no solo a observar, sino a dejar espacio al misterio.

Su obra se mueve entre lo documental y lo simbólico. A menudo parte de un encargo, de un viaje o de un interés antropológico (como sus trabajos en Juchitán, en los pueblos seris del desierto de Sonora o en la India), pero lo que devuelve no es una crónica, sino una visión. Las mujeres, la muerte, la naturaleza, lo ritual, lo animal… aparecen como ejes constantes en su iconografía.

Una mirada que transforma

Quizá la imagen más célebre de Iturbide sea “Nuestra Señora de las Iguanas” (1979), el retrato de una mujer juchiteca con iguanas vivas en la cabeza, que se ha convertido en un ícono feminista y cultural. Pero toda su obra está llena de imágenes inolvidables: cabras colgadas en un matadero, pájaros que escapan del marco, cruces solitarias en el paisaje…

Lo que une esas imágenes no es el tema, sino la atmósfera. Una especie de temblor sagrado, un silencio visual que obliga a detenerse. Su blanco y negro no es austero: es profundo, casi táctil. Y sus composiciones, aunque simples, están cargadas de tensión simbólica.

Premio Princesa de Asturias: un reconocimiento que abre caminos

El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025 ha destacado “la potencia simbólica de su trabajo y su contribución al diálogo entre culturas a través de la imagen”. Es, sin duda, un premio merecido, que sitúa a Graciela Iturbide en el lugar que ocupa desde hace décadas: el de los fotógrafos que no necesitan gritar para ser escuchados.

Además, es un impulso para que nuevas generaciones se acerquen a su obra, descubran otras formas de mirar y encuentren en su fotografía una escuela no solo visual, sino ética.

Libros para empezar a mirarla

  • “Graciela Iturbide” (Aperture Foundation): monografía completa, excelente para conocer su trayectoria.
  • “Habanera”: colección centrada en sus imágenes cubanas, editada por RM.
  • “Juchitán de las Mujeres”: quizá su obra más emblemática. Mujeres fuertes, independientes y orgullosas de su identidad.
  • “El baño de Frida”: una serie realizada en la Casa Azul de Frida Kahlo, años después de su muerte. Fotografía como exploración simbólica del cuerpo y la ausencia.

“Fotografiar es una manera de ritualizar el asombro.”

Conclusión

La fotografía de Graciela Iturbide no es rápida, ni fácil, ni complaciente. Es una fotografía que se detiene, que busca, que escucha. Una obra que ha sabido crecer con el tiempo, sin perder su raíz ni su vuelo. Como ella misma dice, “uno no va buscando imágenes, las imágenes lo encuentran a uno si está atento”.

NOTA: La imagen destacada de este artículo ha sido creada por Gavilá con asistencia de inteligencia artificial. No representa hechos reales ni pretende sustituir la autoría fotográfica humana, sino servir como ilustración conceptual del contenido.

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